HISTORIA DE LA SALCHICHA, 1500 a.C., Babilonia

La historia de la salchicha la comenzaron hace 3500 años los babilonios, al rellenar intestinos de animales con carnes especiadas. Otras varias civilizaciones adoptaron, modificaron o crearon independientemente este manjar. Los griegos le dieron el nombre de orya, y los romanos el de salsus, origen de nuestra palabra "salchicha".

En la Odisea, Homero cantó las excelencias gastronómicas de la salchicha, en la que es su primera referencia literaria: "Cuando un hombre junto a una gran hoguera ha rellenado una salchicha de grasa y sangre y la vuelve a un lado y a otro, y espera con ansiedad que no tarde en asarse..."

La decadencia de la salchicha precedió a la del Imperio Romano. Según el más antiguo tratado culinario romano que se conoce, escrito en el año 228 d.C., la morcilla o salchicha era uno de los platos predilectos en las lupercales, las fiestas anuales paganas que se celebraban el 15 de febrero en honor del dios pastoril Lupercus. La celebración incluía ritos de iniciación sexual, y algunos escritores han sugerido que la salchicha tenía otras finalidades aparte la de alimentar. La Iglesia suprimió las lupercales y consideró pecaminoso comer salchichas, y cuando Constantino abrazó el cristianismo en el siglo IV también prohibió su consumo. Pero, como ocurriría con la Ley Seca en el siglo XX, el populacho romano se entregaba con tanta afición al consumo clandestino de salchichas que las autoridades, juzgando imposible mantener la prohibición, acabaron por levantarla.

La evolución de la gruesa salchicha tipo morcilla, hasta llegar a la forma esbelta del actual hot dog, comenzó durante la Edad Media. En diversas ciudades europeas, los gremios de carniceros atesoraban fórmulas regionales y producían sus formas, tamaños y marcas de salchichas, con nombres que denotaban sus lugares de origen.

Pero forma y tamaño no eran los únicos rasgos nacionales sobresalientes. Los países mediterráneos se especializaron en salchichas duras y secas, que no se estropearan fácilmente con el calor, y en Escocia la harina de avena, común y abundante, se convirtió en uno de los primeros rellenos de cereal para la chacinería, iniciando la práctica, todavía vigente, de relegar la carne a la categoría de segundo ingrediente. En Alemania, las salchichas eran gruesas, blandas y grasas, y fue en este país donde nació, mediado el siglo XIX, la famosa especialidad de Frankfurt.

En el año 1852, el gremio de carniceros de esta ciudad presentó una salchicha especiada, ahumada y envuelta en una delgada tripa, casi transparente. Siguiendo la tradición, los carniceros llamaron a su creación "Frankfurter" en honor de su ciudad, y dieron a su nueva y aerodinámica salchicha una forma ligeramente curva. Asegura el folklore alemán que esto se hizo a petición de un carnicero dueño de un perrito dachshund que era muy popular en la ciudad. Se supone que convenció a sus colegas de que una salchicha en forma de dachshund se ganaría los corazones de los frankfurtenses.

Tres hechos, sin embargo, son indiscutibles: la salchicha de Frankfurt nació en la década de 1850 en la ciudad alemana de este nombre, tenía forma curvada, y fue conocida alternativamente como "salchicha dachshund", nombre que llegaría hasta América, donde también adquiriría la popular denominación de "hot dog".

HOT DOG

En el año 1906, las esbeltas salchichas de Frankfurt eran todavía una novedad en los Estados Unidos y se las conocía por muy diversos nombres: frankfurters, franks, wieners, red hots y dachshunds. Para entonces, Harry Stevens, concesionario de bocadillos y tentempiés, ya había popularizado la salchicha en los partidos de béisbol disputados en Nueva York.

Un día del verano de 1906, Tad Dorgan, dibujante de la cadena de periódicos Hearest, se encontraba en la tribuna cuando la silueta curvada de la salchicha y los "ladridos" de los vendedores le inspiraron un dibujo de un auténtico dachshund untado con mostaza y rodeado por un panecillo. Se dice que, en su estudio, Dorgan perfeccionó el dibujo e, incapaz de deletrear "dachshund", optó simplemente por "perro" y tituló su obra "Get your hot dogs".

El nombre no sólo hizo fortuna, sino que anuló virtualmente a sus predecesores y creó toda una escuela de neologismos.

Esta aceptación tan rotunda del término hot dog incluso llegó a hacer creer a algunos que la salchicha de Frankfurt era un invento norteamericano, pero lo cierto es que los Estados Unidos no tardaron en convertirse en el principal productor de hot dogs.

El hombre que creó el término hot dog, Thomas Aloysius Dorgan, que firmaba como TAD sus ilustraciones, fue destacado dibujante. Se han hecho exposiciones retrospectivas de su obra y ésta figura en varios museos del cómic del país. En general, historiadores, archiveros y conservadores de estos museos otorgan a Dorgan la paternidad del hot dog, pero hasta la fecha sus numerosas búsquedas no han conseguido encontrar el dibujo original.

Cuenta la leyenda que el dueño de un pequeño bar llamado Anton Feuchtwanger, comenzó en 1904 a ofrecer ricas vienesas aderezadas con ketchup y mostaza a su habitual clientela. Aunque el bocadillo era muy demandado, se topó con un problema: Los ottos golosos ponían el grito en el cielo porque se quemaban y ensuciaban los dedos al degustarlo.

Como utilizar cubiertos le restaba gracia al acto de engullir las salchichas a la carrera, el caballero tuvo que ingeniárselas para aplacar los reclamos y no defraudar a los comensales. Fue así como junto con el plato, comenzó a ofrecer un par de prácticos guantes. Pero los clientes se los pelaban y, al final, el negocio no resultaba rentable.

En vista de eso, y ante la desesperación de ver cómo el bar se le estaba yendo a pique, el comerciante recurrió a su medio hermano, que para su fortuna era panadero. Dotado de mucho "Winter ya", ideó un pan alargado capaz de contener sin atados la vienesa, otorgándole, de paso, un gran valor agregado.

Así nació el hot dog (perro caliente) o pancho tal como lo conocemos hoy. Rápidamente agarró moto y fue introducido en el resto de Europa, así como en Cuba, Argentina y los Estados Unidos.

Tanto el nombre como los ingredientes utilizados en su preparación dependen del país donde se haga. En Portugal, por ejemplo, se conocen como "cachorros" y le llevan zanahoria, lechuga, champiñones y cebolla. Suelen comerse en la calle.

"Bocadillos de perro" lo llaman en Cuba, y aunque los entendidos aseguran que la vienesa no tiene un sabor muy apetitoso, los habitantes de la tierra de Fidel igual le hacen de chupete. En Argentina, se les llama "panchos". Eso sí, los trasandinos no gustan de las salsas ni de mayonesas y se comen la vienesa solita.

En Estados Unidos, el hot dog suele incorporar queso y cebolla entre sus ingredientes.