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Claves alimentarias: sabores fuertes e ingredientes sanos
¿Qué nuevas tendencias avanzan en las mesas del mundo industrializado y se expanden globalmente? Según varios expertos, se impone la “comida ética”. Surgida en 2008, es una especie de bisagra entre la tradición y el futuro. Los consumidores buscan cada vez más alimentos regionales, frescos, capaces de fomentar equilibrios dietarios y estilos de vida más saludables.
Se trata de un fenómeno ligado a un neologismo (locavore, algo así como “locabor”) apresuradamente introducido (2007) en el New Oxford American Dictionary. Pero será difícil que la Real Academia Española lo imite. Sea como fuere, varios expertos ligados al negocio de alimentos orgánicos –su puntal– creen que la gente piensa cada día más en términos holísticos, examinando la procedencia, los envases y las “huella ecológicas” de cada ingrediente. <
Los norteamericanos (o sea la gente de Estados Unidos y Canadá) experimentan proactivamente con recetas exóticas o gustos tan peculiares como los de la quinua negra boliviana, las goji vietnamitas, el arroz colorado, la granada, la palta o el amaranto. Algunos observadores sostienes que esto recién empieza. “La gente quiere alimentos más sanos, que satisfagan, de buen sabor y capaces de combatir el sobrepeso”, afirma Constance Diekman, presidente de la American Dietetic Association (ADA), influyente “lobby” sectorial.
Sopas, caldos, ensaladas, verduras, hortalizas, legumbres, frutas, granos enteros y otros componentes de pocas proteínas son ejemplos de alimentos sanos. Productores, cultivadores y distribuidores son incentivados por el público a multiplicar envases unitarios mejor controlados. Por ejemplo, los tentempiés o raciones (“snacks”) de 100 calorías por porción.
A continuación, 10 tendencias básicas que dominarán del bienio 2009/10 en adelante, según expertos en nutrición.
1: Alimentos sensibles a la ecología
Los consumidores quieren saber más y más acerca de lo que comen o toman, dónde se produce, qué contiene, cómo se envasa yA?°??? qué efecto tiene sobre la tierra. “Fue la evolución de alimentos orgánicos lo que indujo a averiguar más sobre el tema, conocer mejor esos ingredientes y aplicarlos a recetas cotidianas en casa o en el restaurante”, señala Phillip Lempert, columnista especializado del programa “Today” (NBC). Pero, básicamente, “se prefieren alimentos producidos local o regionalmente porque saben mejor que los otros”.
2: Local, natural, fresco
Esta tendencia también implica más bocas de expendio ligadas a cooperativas y comunidades en las periferias urbanas. Ello resulta en creciente oferta regional a almacenes, verdulerías y supermercados. Por ende, sube la venta de alimentos locales, frescos y naturales u orgánicos. Mientras tanto, el consumidor somete a escrutinio más cuidadoso los productos importados y privilegia países con altos niveles de contralor sanitario.
3: Seguridad alimentaria
Nadie desea repetir alarmas o emergencias recientes. Por ejemplo, casos tan sonados como la contaminación en comidas para mascotas, pasta de maní, carne picada (hamburguesas), calamares chinos y otros que sembraron de titulares los medios. “La gente exige alimentos seguros para personas y animales. Ergo, presionan al Gobierno federal y los estaduales para actualizar normas y reglamentaciones de todo tipo”, indica Jean Mollo, también ejecutiva de ADA.
4: Precios en alza
Granos, oleaginosas y demás productos básicos continuaban ascendiendo durante el primer semestre del año en el mercado internacional. Esto obliga a usuarios y consumidores a replantearse pautas de gasto. “El aumento de valores lleva al público norteamericano a comprar menos alimentos frescos y más envasados o congelados. Además, tiende a reevaluar otras opciones, poco más o menos nutritivas”, admite Lempert.
5: Prebióticos, probióticos
Los consumidores están descubriendo que añadir bacterias positivas a los alimentos facilita digerirlos y asimilarlos, efectos que ya no se limitan al yogurt. Como apunta Moloo, “Seguiremos encontrando más prebióticos y probióticoA?°???s en una creciente variedad de alimentos, golosinas y snacks. Ni el chocolate quedará afuera”.
6: Granos enteros
El comprador continuará optando por granos enteros, más saludables, aunque abarcando variedades exóticas que tienten a los estamentos etarios más altos. “Esa gama de cereales depara ventajas para la salud. Por otro lado –apunta Diekman–, la industria los hace día a día más sabrosos. Rarezas como el amaranto, la quinua o el mijo van sumándose a la oferta regular, no solo en negocios especializados”.
7: Ingredientes simples, etiquetas claras
Desde hace un tiempo, los consumidores exigen etiquetas informativas e inteligibles y pocos, sencillos ingredientes.
8: Menos sal
La American Medical Association urge a los productores de alimentos en general a reducir el sodio en productos procesados. Ante una población que envejece y nuevas recomendaciones de la AMA con respecto a dietas, las empresas del sector se empeñan en mantener los sabores originales aun disminuyendo la proporción de sal.
9: Orgánicos
Son alimentos producidos según normas y regulaciones de los Gobiernos nacionales o locales en lo tocante a cultivos y procesos sujetos a mínima exposición a pesticidas, herbicidas y otros químicos empleados en la agricultura tradicional. Los alimentos orgánicos constituyen uno de los sectores de mayor crecimiento en varios países.
10: Agua embotellada, ¿si o no?
El agua envasada sigue siendo popular entre quienes desean reducir la ingesta de calorías o rechazan edulcorantes sintéticos. Pero, por una parte, comienza a pesar en la opinión pública el daño ambiental generado por envases plásticos (PET). Por otra, muchas marcas ofrecen apenas agua corriente purificada. Últimamente, la difusión de agua mineral mezclada con jugos de frutas está cambiando otra vez actitudes.
¿Qué significa “comer sin prisa”?
Se trata de algo lanzado hace 20 años en Italia. “Mangiare senza fretta” era una forma de protestar contra la comida rápida o chatarra y defender el estilo de vida mediterráneo. Importado eA?°???n EE.UU. como “slow food”, sus principios incluyen ingredientes locales, seleccionados y procesados según métodos tradicionales en el hogar.
No ligado a tipos determinados de alimentos o componentes, “comer sin apuro” quiere decir exactamente eso. Pero los ingredientes frescos –orgánicos o no tanto– resultan ineludibles, lo cual privilegia verduras y hortalizas de estación. Si los alimentos sanos son un buen comienzo, la comida sin prisa es un excelente corolario.
Fuente: Mercado.Com.Ar
http://www.mercado.com.ar/nota.php?pag=3&id=363725
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