La incorporación de la mujer al trabajo obliga a
productores a variar sus estrategias de promoción.
La progresiva incorporación de las mujeres al mundo laboral ha acabado por revolucionar la sociedad, y también los criterios con los que se diseñan comidas de negocios, tapas o servicios de catering. Puestos a sentar modas y gustos, algunos consideran que ahora son ellas las que toman las decisiones.
No se trata sólo de una adaptación social. Expertos en el sector de la
restauración auguran que para el 2009 el sector experimentará un crecimiento del
69% gracias a la diversificación que las mujeres han introducido a la hora de
idear tentempiés, comidas rápidas y bebidas saludables. Un reportaje llevado a
cabo por MarketResearch.com ha puesto de relieve que el gasto en
bebidas y alimentación de consumo propio que llevaron a cabo las mujeres de
Estados Unidos en el 2004 ascendió a 4.600 millones de dólares, un 11% más que
la misma partida en el año anterior.
Más aún, ya que del 2000 al 2004 este sector específico de consumo ha crecido un 80,3%. Pero lo verdaderamente asombroso es que los criterios bajo los que las mujeres consumen alimentos y bebidas van extendiéndose también al terreno de los hombres, empezando en los ambientes universitarios, en los que las ensaladas o las bebidas light empiezan a desplazar casi por completo a cervezas y hamburguesas.
Por lo tanto,
los productores empiezan a variar sus estrategias y diseños de propaganda. El
consumidor arquetipo cambia el traje y la corbata por una blusa y una
mini-falda. Los anuncios se feminizan y brindan eslógans del tipo «al gusto de
la mujer de hoy». Conscientes de que las mujeres consumen más artículos de
comida y de bebida que los hombres, y conscientes también de que esta tendencia
seguirá aumentando linealmente por lo menos en los próximos cinco años, la
industria alimentaria no pone pega alguna a la hora de presentar a la sociedad
una mujer joven y activa, también mucho más preocupada que el hombre por la
salud.
Esgrime que
las mujeres miran mucho más por el contenido nutricional de cuanto comen y el
valor dietético. Su consumo es más equilibrado, por lo que, de generalizarse,
los hombres tienen más a ganar que a perder, y no precisamente peso.
La biología también cuenta a la hora de separar los
gustos de hombres y mujeres a la hora de comer o beber. No hace falta decir que
el cuerpo de la mujer es distinto al del hombre, y sus requerimientos
nutricionales también pueden variar. Por lo común, lo que se entiende por una
dieta bien equilibrada proporciona tanto a hombres como mujeres todos los
nutrientes necesarios para un metabolismo óptimo. Sin embargo, las mujeres deben
prestar una atención especial a dos minerales: calcio y hierro.
Aun cuando
hombres y mujeres mantienen un requerimiento igual de calcio o hierro en las
primeras etapas de crecimiento, una diferenciación hormonal, las menstruaciones
o el riesgo mayor de osteoporosis por parte de la mujer hacen a ésta candidata
para un mayor aporte de ambos minerales.
La
recomendación dietética de calcio para una mujer entre 19 y 24 años es de 1.200
mg/día. A partir de los 25 la recomendación desciende a 800 mg, pero es preciso
no interrumpir nunca ese aporte continuo de calcio al organismo. Además de la
leche y sus derivados, el calcio abunda en alimentos como el salmón, el tofu,
brócoli, guisantes, legumbres y fruto secos.
En cuanto al hierro, las recomendaciones plasman
para las mujeres 15 mg/día (mientras que para el hombre bastan 10), aunque se
especifica la necesidad de aumentar dicho aporte a 20 mg durante las
menstruaciones. Los expertos advierten que detrás de muchas fatigas y migrañas
típicas en pacientes femeninas subyace un déficit de hierro. Alimentos ricos en
hierro son las carnes. Patatas, espinacas y legumbres también son ricos en
hierro, pero se tratan de un hierro que no se absorbe nunca tan bien como el de
Por:
JORDI MONTANER
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